
Según me voy haciendo mayor, aunque ya no sé siquiera si queda espacio para eso, cada vez me gusta más la poesÃa.
Este sábado, mientras paseábamos sin rumbo por la Feria del Libro de Madrid, nos detuvimos, curiosos, en uno de los expositores y tuvimos la suerte de mantener una amistosa conversación con el escritor Jesús BenÃtez BenÃtez. Es increÃble la oportunidad que ofrece esta celebración: poder acercarte a charlar tranquilamente con un autor siempre es una experiencia interesante. Y no hace falta hacer una de las inmensas colas que se forman para ser atendido por los más populares. Aprovecha la oportunidad de acercarte y conocer, sin prisas, a alguno de los muchos otros que están allà para contarte qué les lleva a dedicar su tiempo y su esfuerzo a que otros les lean.
Nos llevamos uno de sus libros, un libro de poesÃa. Quizás me enganchó su tÃtulo, que incluye la promesa de acercarse a la ciencia, y esa es una de mis mayores debilidades.

Eso me recordó que hace poco volvà a escuchar, en su propia voz grabada, una poesÃa de Gloria Fuertes. En mi memoria, Gloria no dejaba de ser una poeta para niños: aquella que vi en la televisión cuando solo habÃa dos canales, la que leÃa a mis hijos antes de irse a la cama, aquella especie de abuelita amable e inocente de rimas sencillas. Pero esa única poesÃa me caló, me llegó al corazón y destruyó en un instante la imagen que tenÃa de ella.
Ahà es cuando uno se asoma a su biografÃa y lo que encuentra es una especie de heroÃna: alguien que rompió sus propias barreras y las de otros, que fue profesora universitaria en Estados Unidos, que se enamoró y que lo perdió todo. Alguien que vivió profundamente, con intensidad, y lo reflejó en su poesÃa para adultos. Descubrà que Gloria también escribÃa desde el dolor y la melancolÃa, desde una vida difÃcil que afrontó con valentÃa en unos tiempos en los que no era fácil ser como era ella.
Y me doy cuenta de que quizás desdeñé con demasiada premura, desde mi juventud, a la persona que habÃa detrás. Sus rimas infantiles no nos dejaron ver otra parte de su poesÃa llena de ironÃa, desamor y crÃtica social. Ahora me toca perdonar a mi yo adolescente por no ver la ternura y el humor de los versos de Gloria, por no descubrir a la persona que habÃa detrás de la imagen… detrás de las bromas.
Para la ilustración he contado las palabras más utilizadas en una antologÃa de sus poesÃas. A saber: versos (16), quiero (15), borde (13), poeta (13), sigo (8), esconde (7), pluma (7), poesÃa (7), isla (6), poseo (6), querrá (6), beso (5), hago (5), ojos (5), vuelve (5), ciego (4), dice (4), ignorada (4), letras (4), palo (4), poema (4), siento (4), soldado (4), tirita (4), ama (3), dan (3), deciros (3), digo (3), escogà (3), esposa (3), juventud (3), locura (3), mancha (3), mentira (3), miradme (3), paseo (3), peces (3), pegan (3), pulpos (3), rezaba (3), roban (3), soñé (3), traje (3), voy (3), abiertas (2), abraza (2)…